Ocho días que enlazan historia, naturaleza y cultura viva. Empezamos en la Península de Samaná, una de las regiones más espectaculares de la República Dominicana, entre playas vírgenes, cascadas y comunidades que abren su casa. El ritmo es lento a propósito.
Caminamos al Salto El Limón y a la Cascada Cataño, cruzamos selva y acantilados hasta Playa Frontón y Rincón, y nos sentamos a la mesa del Laboratorio Gastronómico Ancestral y al taller de casabe taíno: la cocina como memoria e identidad.
Cerramos en Santo Domingo, en la Zona Colonial, Patrimonio de la Humanidad, entre piedra antigua, el Museo Taíno y la música de la capital. Más que un recorrido, este viaje deja una conexión profunda con la tierra y las personas del Caribe dominicano.